Facilitamos Transformaciones Personales y Organizacionales

Cuentos y Metáforas

Colibrí

La fábula del colibrí

Había una vez un incendio en el bosque. Todos los animales huían desesperados. Sólo un colibrí hacía el camino contrario. Con el pico tomaba agua de un lago cercano y la arrojaba al fuego. Un tatú, intrigado por su proceder, le preguntó:

– Colibrí ¿en realidad crees que puedes apagar el incendio?

El colibrí le respondió:

– Estoy seguro de no poder apagar el incendio solo, pero yo hago mi parte.

Autor
Pierre Weil

Entusiasmo!

La palabra entusiasmo proviene del Griego “Enteos” y significa tener un Dios dentro de sí. La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno de los dioses, guiada por su fuerza y su sabiduría, y por ese motivo podía transformar hasta la naturaleza y hacer que ocurrieran cosas.

Sólo las personas entusiastas son capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Es necesario entusiasmarse para resolver los problemas que se presentan y pasar a una nueva situación.

El entusiasmo es un estado de fe, de afirmación de sí mismo. La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en si misma, cree en los demás, cree en la fuerza que le ha sido dada y que permanentemente recibe para transformar el mundo y su propia realidad.

El entusiasmo es lo que da una nueva visión de la vida. Entusiasmo es distinto del optimismo. Mucha gente confunde el optimismo con el entusiasmo. Optimismo significa creer que algo favorable va a ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra. Es ver el lado positivo de las cosas, una postura amable ante los hechos que ocurren. En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos, las cosas.

No son «las cosas que van bien» lo que trae entusiasmo, es el entusiasmo que nos hace hacer bien las cosas. Si tuviéramos que esperar a tener las condiciones ideales primero para luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre tendríamos razones para no entusiasmarnos.

Hay personas que se quedan esperando que las condiciones mejoren, que llegue el éxito, que mejore su trabajo, que mejore su relación de pareja o de familia para luego entusiasmarse; la verdad es que, de este modo, jamás se entusiasmarán. Si creemos que las actuales condiciones de vida hacen imposible que nos entusiasmemos… estamos derrotados por las circunstancias. Hay una manera de ser entusiasta y es… actuando entusiasmadamente; para ello es necesario creer en la capacidad de transformarse, utilizar las herramientas apropiadas y entrenarse adecuadamente.

¡Hágase un favor… Entusiásmese!.
Autor
Dora Besada

A quién alimentamos?

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla, con sus nietos, acerca de la vida.

Él les dijo:

-Una gran pelea esta ocurriendo dentro de mi, es entre dos lobos. Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, egoísmo, orgullo, egolatría..

El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, altruismo, dulzura, generosidad, benevolencia, amistad, empatía, verdad, compasión, y fe.. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.»

Los niños pensaron por un minuto, y uno de ellos le pregunto a su abuelo:

-¿Cual de los lobos ganara?

Y el viejo cacique respondió.: …aquel a quien alimentes.

Todos nosotros poseemos creencias que no sabemos muy bien cómo llegaron a nuestras vidas, y operan como estos lobos.

Algunas creencias hacen que tengamos de nosotros, de la vida, de los acontecimientos y personas… el peor y más derrotista de los conceptos…

– La vida es dura

– No hay trabajo gratificante

– Jamás saldremos adelante honestamente

– No existe la lealtad

– No vale la pena esforzarse

En cambio; hay creencias que hacen que tengamos de nosotros, de la vida, de los acontecimientos y personas… el mejor y más optimista de los conceptos…

-La vida es maravillosa

-El trabajo puede ser gratificante

-Es posible salir adelante honestamente

-Yo soy una persona leal y seguramente hay más personas como yo.

-El esfuerzo siempre recompensa bien

Cómo llegaron estas creencias a nosotros… no sabemos, pero si sabemos, que ganarán y tomarán el timón de nuestras vidas… aquellas que alimentemos.

En aQesí! Creemos…

que es posible cambiar las creencias optimizando nuestro trabajo y nuestra vida.

Autor
Anónimo ( versión Dora Besada)

Una respuesta creativa

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuro un chivo expiatorio para encubrir al culpable. El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas posibilidades de escapar al terrible veredicto ….¡la horca!

El Juez también complotado cuidó, no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo y, por ello, dijo al acusado: «Conociendo tu fama de hombre justo vamos a dejar en manos de la justicia universal tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras «culpable» e «inocente», Tu escogerás y será la mano justiciera la que decida tu destino.»

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda «CULPABLE» y la pobre victima aun sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente: «¿Pero que ha hecho? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?» «Es muy sencillo, respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué». Con rezongos y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Moraleja: sea creativo. Cuando todo parezca perdido, use la imaginación.

«En los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.» Albert Einstein